contacto cero con pantallas

El contacto cero con pantallas no es ni sano ni posible

marzo 26, 2025

La adicción a las pantallas suele ser el síntoma de un problema: hay que revisar qué está ocurriendo en la vida de esa persona para poder ayudarle.

Adicción a las pantallas: Con 14 años ya están enganchados a los videojuegos.

Rafa Guerrero, psicólogo especializado en problemas de conducta en niños y adolescentes, considera que la abstinencia digital es imposible a día de hoy.

 

¿Es posible vivir sin pantallas en un mundo completamente digitalizado?

Lo más probable es que no, que la abstinencia digital sea una quimera. Así lo aseguran los índices de uso de la tecnología y numerosos expertos. En ese sentido, uno de los últimos estudios realizados por el Ministerio de Sanidad y Caritas, ‘Impacto de las pantallas en la vida de la adolescencia y sus familias en situación de vulnerabilidad social: realidad y virtualidad’ (2022) asegura que la gran mayoría de la población juvenil (93%) utiliza las pantallas para realizar tareas o estudiar, y también como medio de entretenimiento y diversión, sobre todo a través del acercamiento a las redes sociales y a los videojuegos. La mayoría (66%) invierte más de una hora de su tiempo diario en consultar sus redes sociales y de ellos casi la mitad (el 30% del total) dedican más de tres horas, disparándose los fines de semana ya que el 42% de la adolescencia pasan tres horas o más al día navegando en sus redes. 

Ahora bien, ¿cuándo se considera un uso abusivo o un adictivo? La línea es muy delgada, tanto en adultos como en menores, la mayoría de las personas hacemos un uso diario de las pantallas. Así lo explican desde el informe de Caritas: “Los usos de las pantallas conllevan también riesgos para el desarrollo personal, social y cognitivo de la adolescencia, aunque es muy difícil establecer los límites entre un uso, un uso abusivo y un uso adictivo. Por tanto, hablamos de uso abusivo cuando se da un consumo superior a las seis horas diarias de pantalla, mientras que hablamos de riesgo de uso adictivo cuando se genera un efecto de dependencia hacia las pantallas que termina interfiriendo de forma negativa en la vida cotidiana y que evidencia dificultades para controlar el tiempo de dedicación a las mismas”.

 

“La abstinencia digital, es decir 0 contacto con dispositivos electrónicos, no es posible”

 

¿Es posible una abstinencia digital?

En esto también coincide uno de los mayores expertos en uso de pantallas y educación, Rafa Guerrero: “Tenemos un problema cuando le estamos dedicando más tiempo al mundo virtual que al mundo presencial. Es fundamental para tener una buena salud mental, para estar en equilibrio y disfrutar, que estemos en contacto personas, tanto en los buenos momentos como en los malos momentos, que dediquemos tiempo de calidad a estar con nuestro hijos, a nuestro trabajo, a hobbies, a hacer deporte, a descansar, a alimentarnos, no solo comer sano sino estando consciente, sin mirar Youtube, el Marca o lo que sea… También tenemos un problema cuando existe la necesidad de estar en redes sociales, cuando no es una opción sino un imperativo, ahí tenemos un problema grande”, explica a la web de Informativos Telecinco. 

Este psicólogo, experto en emociones y neuroeducación, nos habla del concepto de “nativos digitales”, que introdujo Mark Prensky, fundador y director ejecutivo de Games2train -compañía de aprendizaje basada en el juego- y fundador de The Digital Multiplier -organización dedicada a eliminar o paliar la brecha digital que subyace hoy en la enseñanza y en el aprendizaje en todo el mundo-. En su libro ‘Enseñar a nativos digitales’ propone no obviar la tecnología pero sí acompañar a esos nativos digitales (los jóvenes que han nacido rodeados de pantallas) para que hagan un buen uso. “La base del ser humano es la conexión emocional y física, no la tecnológica. Pero la abstinencia digital, es decir 0 contacto con dispositivos electrónicos, no es posible. No creo que sea el objetivo, porque no es sano ni posible, pero sí tenemos que enseñar, ya sea a un menor o a un adulto, a saber gestionarse, y si no sabe gestionarse de manera autónoma, tendremos que acompañarle y ayudarle”, añade Rafa Guerrero. 

Por lo tanto, una persona que tiene una relación sana con la tecnología es capaz de dejarla de lado para dedicarle tiempo a sus hobbies, a tomar un café con un amigo o desempeñar su trabajo sin problema, es decir, es capaz de permitirse una desconexión digital. “La persona que tiene una adicción, en el momento en el que deja de estar en contacto con las redes sociales o los videojuegos o el porno, tiene ansiedad, tiene esa necesidad de volver a consumir, como le ocurre a la persona con adicción a la marihuana o al alcohol”.

 

Bucear en la adicción a la tecnología

Por lo tanto, si la base del ser humano es la conexión física emocional, ¿qué ocurre cuando una persona prescinde de todo eso para dedicarle más tiempo a la conexión digital? Como explica Rafa Guerrero, hay que bucear en los traumas y en la vida de esa persona, porque la adicción, sea del tipo que sea (adicción a las redes sociales, al porno, a las drogas o a los videojuegos, etc.) es la consecuencia de una situación que puede venir de tiempo atrás o ser reciente.

“Lo que realmente hay que trabajar con un profesional es la raíz, la persona que tiene una adicción está evitando ese conflicto, ese trauma, esa vergüenza, una situación de miedo, de rabia… Está evitando algo y lo sustituye de una manera no adaptativa con una adicción, ya sea a la cocaína, a las pantallas, a las compras, a la comida compulsiva.. Lo más difícil es que nos demos cuenta que el problema no es la marihuana, no es TikTok, no es la Playstation, el problema está debajo. Debemos ahondar en esa herida, en ese abuso, en ese abandono, que a lo mejor se está dando ahora o se dio hace muchos años, pero el síntoma no es problema, es lo que indica que hay un problema”, subraya el psicólogo.

 

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